Desde Zaragoza vinieron Carlos y Lorena, una pareja maravillosa y con ideas muy claras, querian una boda sin convencionalismos, llena de emociones y natural, les horrorizaba la idea de posar , al estilo clasico,  vieron mis fotos y rapidamente me dijeron que era lo que buscaban.Habian elegido, para sellar su amor, un sitio fantástico, La Abadia de Los Templarios. Llego el gran dia y tuvimos un invitado inesperado, la lluvia, pero Carlos y Lorena reaccionaron de la mejor manera y nada ni nadie nubló su gran dia.